La Chlorella no es sólo un alga de acuario

La Chlorella destaca por su intenso tono verde, que se debe a la alta concentración de clorofila. A este aspecto y a su reducido tamaño debe su nombre, compuesto por ‘chlor’ del griego chloros (verde), y ‘ella’ el sufijo diminutivo del latín.

10 de abril de 2018

La chlorella o clorela es considerada como una alga o una microalga verde y esférica que crece en agua dulce. Sin embargo, dicho nombre se refiere -y así se hace en estas líneas- a todo un grupo de estos mencionados organismos que poseen esas características y se agrupan bajo el género de mismo nombre.

El papel de la chlorella

Esta alga es popularmente conocida por crecer en las paredes de los acuarios cuando los niveles de nitratos y fosfatos suben o cuando el sol incide de forma directa sobre el agua. Destaca por su intenso tono verde, que se debe a la alta concentración de clorofila que presenta. Asimismo, a este aspecto y a su reducido tamaño debe su nombre, compuesto por ‘chlor’ del griego chloros (verde), y ‘ella’ el sufijo diminutivo del latín.

Sin embargo, la chlorella presenta otras remarcables cualidades que la confirman como un superalimento apto para el consumo humano. Tiene un alto contenido en proteínas -más del doble que la ternera o el pollo-, con los nueve aminoácidos esenciales obtenibles sólo de la dieta; posee todas las vitaminas excepto la D, y es una fuente importante de vitamina B12 para vegetarianos y veganos; y contiene gran cantidad de minerales, destacando el hierro, el fósforo y el calcio. Además tiene un bajo contenido en grasa, de la cual una alta porción es el ácido linoleico -perteneciente al grupo de los omega 3-, y pigmentos carotenoides. No obstante, la propiedad más importante de la chlorella es su carácter detoxificante, siendo capaz de eliminar toxinas del hígado, la sangre y los intestinos.

Por otro lado, se considera que el consumo de chlorella de manera habitual actúa como un refuerzo del sistema inmune. Tanto es así, que en Japón, era consumida a mediados del siglo XX para evitar el contagio de enfermedades como la gripe o el resfriado.

Consumo de chlorella

Las algas han estado presentes en la dieta de los seres humanos durante miles de años y, por supuesto, los máximos embajadores en este campo fueron los nipones. Sin embargo, hay indicios arqueológicos que señalan que los pioneros en el consumo de algas fueron los indígenas sudamericanos. Asimismo, los primeros registros del consumo de microalgas, provienen también en este continente, donde los Mayas elaboraban pasteles a partir del alga spirulina.

La chlorella fue inicialmente descrita a finales del siglo XIX (Martinus Beijerinck en 1890), y su uso en la dieta comenzó tras la primera guerra mundial por parte de los alemanes, como fuente de lípidos, y como un medio para eliminar toxinas y metales pesados del organismo. Del mismo modo y con el mismo fin, se potenció el consumo de chlorella en Japón debido a los altos niveles de contaminación a los que estaba expuesta la población tras los bombardeos de la segunda guerra mundial.

En la posguerra, Europa atravesaba una situación de altos niveles de pobreza, y el miedo a que surgiera una explosión demográfica se incrementó. En aquel momento, los expertos vieron en la chlorella un potencial alimento que podría paliar la crisis en ciernes. A finales de la década de los años 40, el investigador Jorgen Jorgensen y el ilustre doctor Jacinto Convit, desarrollaron una sopa a base de concentrado de chlorella con la que alimentaron a 80 pacientes de la leprosería Cabo Blanco en Venezuela; aquellos pacientes que consumieron el microalga, mostraron una mejoría de su estado físico.

Las recientes investigaciones, dieron impulso al desarrollo de técnicas de cultivo de la chlorella en todo el mundo. En los años 50, se inauguró la primera planta de producción en Boston (Massachusetts, EEUU), y poco después Japón lanzó la industria de la clorela al siguiente nivel con su cultivo a gran escala, sentando en los años 60 los principios técnicos y científicos para el cultivo de microalgas.

Sin embargo, los costes de producción de la chlorella resultaron elevados en comparación con otros alimentos. Y su prometedor éxito revolucionando la cocina contemporánea fue frenado o ralentizado. Asimismo, la investigación de nuevas técnicas de cultivo y la optimización de su producción, permiten hoy en día que esta alga sea accesible para todos y esté cada vez más presente.

En batidos verdes, como colorante natural, en ensaladas y pasta o como suplemento alimenticio -por su aporte proteico para veganos o por sus propiedades detoxificantes y antioxidantes. El consumo de chlorella en la alimentación está cada vez más extendido. Sin embargo, existen otros campos en los que la chlorella toma cada vez más protagonismo y ocupa las líneas de investigación.

Usos de la chlorella

La chlorella es uno de los organismos con mayor eficiencia fotosintética. Esto quiere decir que la conversión de la luz solar en energía que hace es muy alta, en torno al 8% en condiciones óptimas -cuatro veces más que la mayoría de algas y plantas. Además posee un alto porcentaje de lípidos y una tasa de crecimiento elevada. Por todo ello, la chlorella es utilizada hoy en día en el desarrollo de biocombustibles.

Desde tiempos antiguos, ha sido utilizada para alimentar al ganado, y en la actualidad forma parte de piensos para piscifactorías y acuarios.

Por otro lado, esta microalga es un potente regenerador celular, por lo que ha sido empleada desde hace más de 30 años en la elaboración de cosméticos. Asimismo, aporta nutrientes a la piel y potencia la producción de colágeno, aumentando su elasticidad y reduciendo su envejecimiento. Además, favorece la microcirculación, y evita la aparición de rojeces y manchas.

La chlorella ha tenido un largo recorrido, sus usos y aplicaciones son cada vez más y están más extendidos. A día de hoy, no cuesta mucho imaginar el día en el que la gente deje de considerar la chlorella un nuevo mercado en expansión, para ser la apuesta segura que tantos expertos han vaticinado.

FUENTES

http://chlorella.superalimentos.es/

http://www.foodtimeline.org/foodfaq.html

https://www.energybits.com/about-algae/about-chlorella.html

http://naturalknowledge247.com/seaweed-a-brief-history/

Gómez Luna, Liliana María. Cultivo y aplicación de las microalgas Dunaliella salina y Chlorella vulgaris en Cuba. (Tesis doctoral), Universidad de La Coruña, 1997.